Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los videojuegos se creaban a partir de un montón de píxeles y pitidos. Un tiempo en el que, debido a las limitaciones técnicas de los dispositivos de juego, los desarrolladores tenían que estrujarse los sesos y tirar de ingenio para crear esos universos en los que tan bien nos lo pasábamos.
Por supuesto, las músicas también eran mucho más limitadas, pero ello no impidió que se crearan grandísimos temas que a día de hoy se siguen recordando y venerando. Uno de los compositores más prolíficos de aquel tiempo fue Yuzo Koshiro, todo un icono en el mundo del videojuego.

El personaje que hoy nos ocupa nació en Diciembre de 1967, en Tokio. Tomo Koshiro, su madre, pianista de profesión, fue quien lo introdujo en el mundo de la música. Comenzó a enseñarle a tocar el piano cuando Yuzo tenía tres años, y con cinco ya lo dominaba a la perfección. Estuvo tres años estudiando bajo la tutela de Joe Hishaishi, conocido por componer las bandas sonoras de varios animes de Hayao Miyazaki. Fue su último profesor, de ahí en adelante todo lo que aprendió fue de forma autodidacta.
Su relación con los videojuegos comenzó a principios de los 80, cuando por diversión haría adaptaciones de varias bandas sonoras de máquinas arcade. La influencia de juegos como Space Harrier o Gradius marcaron el destino de esta joven promesa, que decidió dedicarse a componer músicas de videojuegos profesionalmente.
A los 18 años comenzó a trabajar para la compañía Nihon Falcom, cuyos juegos son muy poco conocidos en occidente, componiendo músicas para RPGs como Ys o Dragon Slayer. Más adelante trabajó como freelance para diferentes compañías, y fue en Sega donde realizó varios de sus trabajos más notables, tanto en 8 como en 16 bits. Suyas son las estupendas músicas del Sonic en sus versiones de 8 bits, así como las de la saga Shinobi tanto en Megadrive como en Game Gear.

Los usuarios de Super Nintendo también pudieron disfrutar de sus temas en juegos como Super Adventure Island, Actraiser o Tales of Phantasia.
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Aunque su mayor reconocimiento estaba aún por llegar: La trilogía de Streets of Rage para Megadrive, aprovechando el chip de sonido de la 16 bits de Sega como nadie lo había hecho antes. Una delicia para los oídos.

En la actualidad se dedica a realizar giras, conciertos y sacar discos, pero sigue haciendo colaboraciones para juegos. Y allá donde participa se nota su influencia, como en este Portrait of Ruin para Nintendo DS, donde colaboró con Michiru Yamane. ¡Casi ná!:

Por último dejo un tema del Shenmue, para que se vea que sabe componer todo tipo de temas. Un auténtico crack, que espero que siga deleitándonos con sus obras durante muchos años más.

By HaRkeR